COAG: Con otro modelo productivo es posible mantener pueblos vivos y un medio rural poblado y con futuro

  • En Castilla y León, 676 municipios (el 30 por ciento del total) tiene menos de cien habitantes.

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COAG-Castilla y León considera que cambiando la errática política agraria que desde todos los niveles de la administración (comunitaria, estatal y autonómica) se nos aplica, y con una verdadera apuesta por el modelo social y profesional agrario que tradicionalmente ha sido -y es todavía- el mayoritario en Europa y en Castilla y León, se avanzaría muy sustancialmente en el objetivo de frenar la pérdida de población en nuestro medio rural.

No puede ser que se estén haciendo discursos sobre el drama de la despoblación a la vez que cada día se publican en los boletines oficiales medidas que añaden dificultades a quienes quieran permanecer o venir a vivir a un pueblo, bien cerrando escuelas o consultorios, bien facilitando la instalación de macro proyectos que expulsarán un 30 por ciento del sector productor lácteo, etc.

Las inversiones públicas no sólo pueden regirse por el ratio coste/habitante, sino que tienen que incluir los factores sociales y ambientales, porque las personas que habitan el medio rural no son una “carga” para el resto de contribuyentes, sino que están proporcionando multitud de beneficios a la sociedad que los convierte en imprescindibles para el progreso de un estado que se considere moderno.

COAG denuncia la enorme hipocresía de quienes afirman defender el mundo rural y a la vez plantean que hay que cerrar pueblos porque no son rentables. De quienes se ponen un viernes en la pancarta de “La España Vaciada” y el martes siguiente dicen que hay que cerrar los pueblos de menos de cien habitantes en Castilla y León. Recordemos que de los 2.248 municipios existentes en nuestra CC.AA. el 30 por ciento (676) está por debajo de dicha cifra; el número de núcleos de población por debajo de los 100 habitantes multiplica el de municipios.

Para COAG no sobra ningún pueblo, lo que sobran son prejuicios economicistas para no invertir en infraestructuras de comunicación y de servicios para que la gente pueda vivir en ellos.

Y sobran también políticos y representantes que, en vez de pelear por el futuro del medio rural y de los pueblos pequeños, se unen a los que ya han decidido que no existe futuro para ellos.

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