M.R. / Hoy quiero colgaros una opinión de mi compañero Antolín Velasco, director del semanario Béjar.biz, que aunque no referencia explícitamente a Candelario en su reflexión evidentemente el asunto nos afecta de pleno, y por ello os lo dejo para que reflexionéis y que podáis comentar lo que os sugiere, ya que en Candelario vivimos la misma situación entre Montero y el actual Equipo de Gobierno, aunque a escala reducida.
Riñones le da patadas a Montero en el trasero de los bejaranos
¿A quién benefician las guerras? En mi opinión a nadie. Lo que suele suceder en las mismas, es que la mayoría de las víctimas son civiles.
A quién beneficia la guerra entre Riñones y Montero? Pues en mi opinión a nadie y los que van a pagar el pato serán los bejaranos, que son los que van a pagar la factura.
Conste que ninguno de ellos son santo de mi devoción, tal y como se puede ver en las páginas de este semanario, en el que hemos hablado repetidamente de ambos.
Todo parece indicar que ambos personajes se han declarado una guerra sin cuartel, con querellas de por medio y utilización de medias verdades como parte de la propaganda destinada a convencer a la opinión pública de que cada uno de ellos tiene razón.
Resulta curiosa la evolución de la relación entre ambos, desde el «amor eterno» de los comienzos hasta el «odio visceral» de la actualidad.
Lo que pasa es que el % de parados sobre la población activa es ahora mismo el 40% y ese dato debería hacer recapacitar al Sr Alcalde para poner un poco de sensatez en esta debacle.
Riñones quiere que Gecobesa se vaya, abandone por su propia voluntad la gestión de la Covatilla. Afirma que no quiere que ésta eche el cierre de forma definitiva, sino simplemente que Gecobesa se vaya y entren otros, que estos sí van a hacer una buena gestión y eliminar las pérdidas que un año tras otro se acumulan.
Esta estación nunca se debió realizar, pero una vez hecha de lo que se trata es de que funcione y de que gane dinero o pierda lo menos posible. De ahí que no entiendo ni comparto, la negativa a realizar actividades de verano.
Será difícil que otros gestores conviertan en ganancias lo que han sido pérdidas, simplemente porque resulta casi imposible hacer rentable una estación de esquí pequeña situada en las estribaciones del Sistema Central, donde no hay ninguna garantía de que venga la nieve en diciembre y que dure hasta abril. Sin contar los días de ventisca, los de nula visibilidad, etc..
Por la otra parte, Gecobesa está esperando que los echen, porque si lo hacen antes de que venza el contrato, deberán indemnizarlos, recuperando así las inversiones realizadas en la estación.
Vista la situación, el escenario más probable es que continúe el impasse, hasta que la Justicia vaya decantando la balanza a un lado u otro. Dado el ritmo al que va la Justicia y las sucesivas instancias a recurrir, estamos hablando de años, y muchos.
¿No sería más sensato y conveniente llegar a una solución negociada, con las prioridades del empleo y la conservación del medio natural?









