Miguel Rodero / Más de 200 personas salían a la calle en la tarde de ayer secundando la convocatoria realizada desde el Colectivo Estudiantil Bejarano, quienes una vez más han querido pedir la dimisión del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, la bajada de las tasas universitarias, más becas y la gratuidad de los libros de texto.
Los estudiantes, acompañados de profesores, sindicalistas, políticos y ciudadanos en general no han querido desaprovechar la ocasión para condenar lo que ellos consideran brutalidad de la acción policial contra los estudiantes en la Complutense y reivindican la liberación sin cargos de los detenidos.
La manifestación, que se ha desarrollado sin incidentes, ha contado con un amplio dispositivo policial que han escuchado muy atentos el manifiesto leído por el sindicato CGT, quienes en relación a los altercados del 22M en Madrid han dicho «¿Hay violentos? Sí. ¿Algunos violentos están dirigidos como infiltrados desde el propio ministerio del interior? Parece que también. ¿Se está jugando con la policía? Eso se intuye en las protestas de los policías que se vieron puestos en peligro y desamparados por sus mandos. La estrategia seguida por la autoridad es rara: en vez de utilizar las fuerzas del orden para asegurar el desarrollo pacífico de una manifestación legal, se abandona a unos policías en manos de un grupo incontrolado de violentos. ¿Es que se quiere sacrificar a alguien para justificar después la represión y la mano dura? Da miedo pensar en la respuesta. Pero todo apunta a que ese es el motivo de la indignación y las reacciones de la propia policía.”
En cuanto al tema central de la convocatoria desde la CGT se han referido a la LOMCE como una ley que «rezuma ideología clasista, elitista, empresarial y religiosa».
Los estudiantes, quienes han agradecido explícitamente a CGT e IU su colaboración, han pedido a CCOO y UGT mayor «beligerancia» con el Gobierno del PP.
En su regreso a La Corredera los manifestantes han guardado un minuto de silencio frente a la sede del PP en la ciudad, un gesto que justifican como un acto simbólico de la defunción de la Educación Pública en España.












