Navidad: Tiempos de solidaridad ¿o de caridad?

Una de las imágenes que más se ven en estos tiempos es la del erguido carpetovetónico con pinta de acomodado que desde sus alturas de miras gestiona para favorecer a los necesitados.

Miguel Rodero | A vista de pájaro / Estos bonachones, suelen acompañar sus buenos actos de conciencia con una mentalidad, que aunque no siempre la expongan, prejuzga las situaciones de los que considera inferiores y que son beneficiarios de sus migajas.

Y es que en los años que nos movemos ya tenía que tener la sociedad más caracterizada la diferencia entre caridad y solidaridad, la cual radica en el compromiso.

Ser solidario tiene la obligación de manifestar que quienes reciben el fruto de dichos actos tienen derecho a ello, asumiendo que los problemas de otros son también nuestros problemas, y considerando que con nuestros actos no estamos poniendo parches coyunturales a situaciones lamentables.

Me encuentro cansado de los abanderamientos de causas para lavar las conciencias, de quienes se acuestan felices porque han acudido a una gala benéfica, por cierto cada día más proliferas, y por aportar tres euritos ya encuentran su lado social. No quiero ni mencionar a quienes con la coletilla “a beneficio de…” hacen negocio y pretenden colgarse alguna medatilla en el contexto de esta sociedad clasista y feudal en la que vivimos.

No quiero ponerme demagógico, pero lástima que quienes se exponen como foco de caridad para salir en la foto, quienes explotan la necesidad del prójimo para auparse en la sociedad, quienes persiguen salir en los medios por sus proyecciones “sociales” publicas… lástima que esa gente no sufra la necesidad en sus carnes y vea lo difícil que es sentirse como un objetivo para lograr un fin, y no como el centro de una acción estructural encaminada a darte las semillas de tu propia cosecha, y no un poco de arroz de año en año.

Y a todos los que se sientan aludidos por este articulo les digo “gracias por vuestras buenas intenciones, pero no me venga usted con caridad. Si tanto le interesa mi bienestar no hace falta pregonarlo ni humillarme, tan solo ayudarme de corazón y con la voluntad de que el año que viene no necesite de su generosidad”.

El ayer ya pasó y se quedo con la caridad, hoy es el presente y es tiempo de solidaridad.

Deja un comentario