Miguel Rodero / Llevo muchos años, y no soy el único, reivindicando que los plenos en Candelario se realicen en horarios adecuados ya no solo para favorecer la asistencia de los ciudadanos sino simplemente posibilitarla, ya que las distintas corporaciones que se han sucedido en las últimas legislaturas han pretendido por todos los medios que los plenos se convirtieran en reuniones poco más que «a puerta cerrada» donde la asistencia fuera complicada y donde ni siquiera se pudieran tomar fotografías o vídeos de un acto público.
Algunas batallas ya se han ganado y en otras se ha avanzado mucho, pero la realidad es que las evidencias demuestran que la participación ciudadana interesa más para la fiesta que en la toma de decisiones.
Mientras las sesiones plenarias donde se dirimen los asuntos de mayor calado municipal se han venido celebrando en una horquilla de tiempo desde las 8:30 de la mañana a las 17 horas de la tarde, cuando se trata de actos políticos que «si interesa» que la gente acuda se sitúan los sábados a las 12 de la mañana, como bien ha pasado con el pleno extraordinario celebrado el pasado sábado para la toma de posesión de los concejales y como viene pasando durante muchas legislaturas en Candelario y la mayoría de municipios de España.
Si para ser aplaudidos y hacerse fotos la mejor hora para celebrar un pleno extraordinario es un sábado a las 12 horas, digo yo que para dar cuentas a la ciudadanía y exponer los proyectos que nos afectan en nuestro día a día también se podrían designar los sábados a las 12 del mediodía. De lo contrario, por pura lógica, sería de esperar que dentro de cuatro años la toma de posesión de concejales se efectúe a la misma hora a la que se vengan celebrando los plenos a lo largo de la legislatura.
P.D. Esto es una reflexión, en ningún caso una critica al recién instalado Equipo de Gobierno (si acaso un penúltimo toque de atención a los salientes). Ellos tienen ahora cuatro años para demostrar cual es su postura respecto a la participación ciudadana en los asuntos municipales.










