Carta abierta de Jesús Pérez López / Hace unos días asistí a una protesta por el despido improcedente de dos trabajadoras (curioso trabajadoras) del Ayuntamiento de Candelario, una la socorrista por no querer realizar trabajos que no le correspondían (limpieza del recinto) con el correspondiente peligro que corrían las personas a las que tenía que rescatar por la desatención, al no poder realizar ambas cosas y la segunda por pedir, que osadía, material de protección para la seguridad en el trabajo. En estos días hemos visto que han ocurrido desastrosos accidentes laborales, todo por que se ha bajado la atención por parte de las autoridades competentes a hacer cumplir las leyes que (aunque a mi entender no son lo suficientemente eficaces) rigen en la actualidad.
Os preguntareis ¿Esto que pinta a esta altura de la película? Pues es muy sencillo el viernes por la mañana dando un paseo por la carretera de la entrada a Candelario vi a una empleada del ayuntamiento encaramada a un árbol podando el mismo, sin ningún tipo de sujeción ni casco y otra debajo sin casco, fuera del área de peligro estaba el “encargado” de obras dirigiendo la operación. Está claro que el mensaje ha calado si reclamas estás despedido-a. Y yo me pregunto ¿Los padres que han conseguido el trabajo de estas dos jóvenes seguirán dándoles las gracias a los “conseguidotes” cuando se las lleven a casa con lesiones irreversibles o aun peor, sin vida? Yo personalmente me niego a admitirlo por eso mi escrito, espero sirva de algo.











Creo que antes de nada estan als obligaciones del contratista con sus contratados y el tema de la seguridad nos guste o no esta legislado.
Me parece raro que desde el ayuntamiento no se faciliten las medidas que la ley estima, casco, chaleco, botas de seguridad, escaleras en buen estado, arnes, gafas…..dependiendo del trabajo a realizar…muchas veces se entrega a los trabajadores, estos firman la recepcion pero…se les olvida utilizarlo …porque son incomodos…para eso está el encargado….
Tampoco hay que ser estricto con las normas de protección, que sino uno no se puede ni mover de tanto casco y aparejos. pero ni tanto como pide jesús ni tan calvo como lo hace el ayuntamiento.
Si esto es lo de siempre, no pasa nada hasta que pasa y entonces……
Luego algunos critican a los inmigrantes, y en muchas ocasiones trabajamos los que aquí en peores condiciones. Se nota que la generación de ahora no ha tenido que defender derechos laborales y todos le llegaron impuestos. Si nuestros ancestros levantaran la cabeza……