Tres actividades que ayudan a que los estudiantes profundicen su gratitud

morning-2243465_960_720Una cosa es decir “gracias” por simple cortesía o por buena educación recibida en familia; otra totalmente diferente es pensarlo y sentirlo de verdad. En teoría, el hecho de sentirse verdaderamente agradecido proviene, en la mayoría de los casos, de la sensación de que alguien más ha hecho algo por nosotros sin sentirse obligado. Esa es, sin duda alguna, la actividad principal para profundizar la gratitud – la acción de compartir. Veamos un ejemplo.

Seguro que todos o la gran mayoría de nosotros tiene o ha tenido la desagradable experiencia con ese típico compañero a quien no le gusta compartir sus apuntes con el resto de la clase. Y no solo eso, sino que también acompaña el triste rechazo con las palabras amargas como “Si yo presto atención en clase y tú no, no veo por qué debería compartir mi esfuerzo contigo”. No es nada agradable ni mucho menos gratificante vivirlo. Pero, ¿qué pasaría si cada alumno tuviese la oportunidad de tener a un compañero que tuviera todos los apuntes y encima estuviera dispuesto a compartirlos desinteresadamente con los demás? Por supuesto, estaría profundamente agradecido. Pues, ese compañero mágico existe, lo creáis o no. Su nombre es “blog rincondelvago.comy está disponible en todo momento en este enlace.

Una vez hayamos sentido el agradable sabor de recibimiento, este paso viene acompañado por el segundo que sería el pensamiento gratificante. Aquí se trata de animar a los alumnos a que reflexionen sobre todas las situaciones en las que les ha ayudado el recibimiento de lo que se ha compartido con ellos, cuál ha sido el esfuerzo de la otra persona y por qué esta había hecho dicho esfuerzo. Este análisis más profundo de la compartición desinteresada es de suma importancia para que el alumno decida hacer lo mismo por otros, una vez se haya dado cuenta de lo que alguien más había hecho por él.

Todo lo anteriormente dicho nos lleva al tercer paso – la expresión de gratitud. Tras haber analizado y reflexionado sobre las causas y las consecuencias placenteras de compartir y recibir, es aconsejable que el alumno exprese su gratitud hacia todas las personas que le vienen a la mente que hayan hecho algo bueno por él. Con el objetivo de hacer esta última actividad un poco más interesante, es posible entregarles a los alumnos unos papelitos en los que tendrían que escribir el nombre de la persona a la que están dando las gracias y la razón por qué. Una vez lo hayan hecho todos, se pegan los papelitos por toda el aula para que los alumnos puedan ver tanto sus agradecimientos como los de sus compañeros. Quizá con esto se acuerden de otras situaciones que también se merecen su gratitud.

Darle las gracias a alguien y pensarlo de verdad no es difícil, solamente tenemos que enseñarles a los alumnos que adopten otra perspectiva donde se darán cuenta de que estar profundamente agradecido causa sentimientos agradables, casi como compartir generosamente los apuntes con los compañeros.

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